TANTRA EL RINCÓN DE LA LIBERTAD SEXUAL





TANTRA EL RINCON DE LA LIBERTAD SEXUAL

"El objetivo fundamental del sexo tántrico es dejarse llevar por el placer", afirma Alicia Gallotti, escritora especialista en sexualidad y autora del libro Sexo y Tantra. "La meta no es el orgasmo, sino la energía sexual que transmiten los dos cuerpos, aprender a disfrutar del sexo sin etiquetas, sin tabúes, sin presiones ni ansiedad. Disfrutar con libertad", añade esta especialista.
1.       El sexo tántrico busca disfrutar del placer en toda su esencia
2.      Personas en plena madurez sexual se acercan a esta disciplina en busca de nuevas experiencias
Acceso al trabajo completo:

http://www.elmundo.es/vida-sana/2015/09/20/55fc206d22601d3c5b8b458f.html







Tomando como premisa este conciso resumen de la doctrina tántrica, pretendo acometer la osadía de contrastar esta cultura oriental con las tres religiones monoteístas implantadas en occidente. Estas últimas opciones abordan el humanismo relativo a la sexualidad de forma antagónica a como se plantea en Tantra. Para el Judaísmo, el Cristianismo y el Islán, el sexo queda postergado a la procreación, es decir, el mandamiento divino de: “Creced y multiplicaos”. Al margen de los matrimonios religiosamente constituidos, el sexo es algo negativo y sometido a la moral y las buenas costumbres comúnmente aceptadas. La casta sacerdotal es quien se arroga la interpretación infalible de la voluntad divina. En los estados modernos se reconoce el derecho a la libertad sexual, aunque en el seno de la creencia religiosa, la sexualidad, únicamente está destinada para  perpetuar la especie. Es la  “concupiscencia”. La tendencia que el ser humano tiene hacia el mal.







De este planteamiento teológico ajeno a cualquier raciocinio humano, emanan un sinfín de vocablos que expresan las normas morales ancestrales preñadas de complejos personales y sociales, así como de prejuicios religiosos y hasta antropológicos relativos al clan, la tribu y la figura del patriarca. Vocablos tales como concupiscencia, mencionado más arriba, lascivia, lujuria, impudicia, impureza, deshonestidad, masturbación, anticoncepción, inmoralidad, homosexualidad, lesbianismo… Todos ellos tienen como fundamento negar el placer sensual y sexual del ser humano. Pero sin embargo todos están protegidos como derechos humanos recogidos en las constituciones de las democracias modernas. Todos estos conceptos perderían su esencia positiva, si quebrantaran la libertad, el respeto, la igualdad y la responsabilidad. El planteamiento de la realización sexual de la persona es una reivindicación educacional que comienza en la infancia y continúa a lo largo de las diferentes edades del hombre.  La opción a vivir al margen de la sexualidad, la castidad, la virginidad, son opciones legítimas pero no vinculantes para el resto. 








No obstante, quien viole la libertad sexual de los otros contra su voluntad (violación), abusando de niños (estupro, pederastia) o el incesto, serán  condenados por el Código Penal. No porque hayan cometido pecados reato de culpa, sino porque han cometido un delito penado por la ley civil, donde cualquier deidad está margen. Sin duda las doctrinas monoteístas referente a la sexualidad, están al margen de vivir conforme a la Naturaleza y de cuerdo al pensamiento emanado de la razón. Un acercamiento a Tantra para un ciudadano de occidente, mujer u hombre, supone dejar mucho lastre cultural, social, político y religioso en el intento. Para comenzar, la sexualidad es una materia positiva que toma parte de un todo. Aunque esta aproximación personal a Tantra tiene muchas limitaciones, me doy por satisfecho provocar un debate para cambiar de signo la ecuación de la sexualidad, planteada por las tradiciones: judaica, cristiana e islámica.







Es preciso acercarse a Tantra de forma impúdica, sin pudor. Abrir todos los compartimentos bloqueados de tu cuerpo, mediante los cincos sentidos. Todas las partes del cuerpo, con mayor o menor intensidad, son susceptibles de albergar zonas erógenas. El masaje, la caricia, el abrazo en la desnudez, la felación y la masturbación, tiene como fundamento aumentar sensualidad, sexualidad, lascivia, lujuria y provocar un orgasmo que se pretende permanente. Los enemigos de Tantra son: el sexo precipitado, incómodo, eyaculación como meta  y sobre todo realizado de forma inconsciente. Las emociones y las sensaciones conscientes en el encuentro sexual y en el abrazo tántrico, son decisivas. Y la continencia en la eyaculación para no malgastar energía,  una meta irrenunciable.






A una sesión tántrica se entra despojado de toda vestidura y bagaje de complejos y prejuicios. Uno se abandona en el otro y da rienda suelta a los sentimientos y sensaciones. Diciendo sí al devenir del placer y del gozo. Tantra penetra en Occidente sin discriminar entre hombres de mujeres y viceversa. El sexo, mejor dicho la sexualidad como potencial humano, no tiene género. Los genitales femeninos y masculinos únicamente son diferentes a la hora del ayuntamiento para la procreación. El resto son susceptible de excitarse ante cualquier caricia, y a cualquier estímulo corresponde una respuesta.








Los amantes en un proceso de encuentro tántrico, es natural que pierdan el pudor ante cualquier compostura en aras de lograr el máximo placer sensual, sexual, erótico e incluso pornográfico… El clima creado en el lecho de la lujuria ansiada, imbuye a los amantes en la persecución del clímax anhelado. Aunque algunos autores no incluyen como práctica tántrica el llamado Kamasutra, las acrobacias formadas por estas posturas eróticas, persiguen y consiguen tanto en parejas de mujeres como de hombres o mixtas, grados de erotismo de alto potencial sexual…






En el comienzo de este brevísimo ensayo utilicé la palabra osadía, por   atreverme a contrastar dos culturas antagónicas. El fanatismo y la razón. Los prejuicios y la libertad. Lo natural y lo antinatural. La realización sexual y la frustración. Las tinieblas y la luz… No obstante, mi osadía no conoce límites y la disciplina Tantra debería ser una asignatura adaptada a la infancia, adolescencia, pubertad, juventud, madurez y senectud. Nuestra sexualidad ha sido una conducta proscrita, censurada, clandestina, ignorada, preñada de tabúes, frustraciones, prejuicios y complejos.  Tantra es la auténtica escuela del amor humano, donde se sacraliza la sexualidad, largos siglos perseguida y condenada.

Pedro Taracena Gil





TANTRA

Hoy día bajo el término “Tantra” podemos encontrar sobre todo dos corrientes, la Tradicional y la Neotántrica.
Lo primero que necesitamos entender es que Tantra no es solo sexo, Tantra es una tradición espiritual muy antigua en la cual el tema sexual constituye solo una parte de todo lo que es el camino tántrico.
Tantra tradicional
Se inició en la antigua India hace unos 5.000 años.
La palabra Tantra significa totalidad y expansión de la consciencia. Tantra es la unión de Shiva y Shakti. Shiva es la consciencia que impregna todo y está en todos, sin embargo a veces en los seres humanos está dormida. Shakti es la energía dinámica que impregna todo. Shakti significa poder, energía, y es necesaria para poder despertar la consciencia, también en los seres humanos. Shiva y Shakti son la dualidad de la totalidad, no dos conceptos separados. Y a veces los podemos representar como la energía masculina y la femenina. Cuando nos referimos a maithuna, la unión sexual entre un hombre y una mujer, es mucho más que la unión de dos cuerpos independientes, es la fusión que se produce como resultado de la unión de la energía y la consciencia. En este estado alquímico es posible tener una experiencia extática de un grado superior permitiéndote evolucionar a todos los niveles.






El Tantra te ayuda a mover y canalizar tu energía despertando tu consciencia para convertirte en una persona más equilibrada, presente y capaz de integrar cualquier vivencia como parte de tu experiencia.
En Tantra hay muchos linajes y escuelas distintas. La escuela mejor conservada hoy día es el Shivaísmo de Cachemira. Las prácticas que esta escuela suele incluir son:
Hatha Yoga: ásanas, pranayamas, mudras,…
Devas
Yantra
Mantra
Meditación
Estudio y práctica de textos tántricos antiguos
Las técnicas básicas desarrolladas por el Tantra conducen al despertar de la energía física y espiritual que llamamos Kundalini Shakti, que es la energía que nos permite evolucionar despertando nuestra consciencia.





Las prácticas sexuales normalmente son poco mencionadas o transmitidas ya que son consideradas secretas. Según mencionan muchos maestros los practicantes no están preparados para dichas prácticas para las cuales se requiere un estado psicológico y espiritual muy elevado que trasciende el cuerpo y las barreras de nuestra propia mente.
Dentro del Tantra tradicional hay una corriente llamada Kaula Tantra, la cual incluye prácticas sexuales pero también poco accesibles en la actualidad por lo mencionado anteriormente.
Es la tradición original que se inició hace miles de años y el practicante puede aspirar a los 4 siddhis o frutos:





Moksha (Liberación)
Dharma (virtud)
Artha (abundancia)
Bhoga (gozo)
Para recibir dichas enseñanzas es necesario un Maestro Tántrico o Gurú que proceda de un linaje auténtico donde las enseñanzas han sido transmitidas de maestro a discípulo durante miles de años.
El Tantra tradicional es la corriente más profunda.
El Tantra es un camino espiritual de crecimiento interior que no renuncia al mundo físico, a la vez nos ayuda a conseguir nuestros objetivos internos y externos (maya siddhi).






Entrevista con María Ferrer, profesora certificada de tantra

Lo que necesita saber del sexo tántrico

Según la experta esta práctica permite llegar a un estado de plenitud permanente y equilibrar la energía sexual cuando está descontrolada.
Por: El Espectador
 
 
 María Ferrer dicta talleres donde se realizan ejercicios para recuperar autoestima y abrir la mente. Óscar Pérez - El Espectador

Escondido entre las montañas del Himalaya, el tantra es una energía que se ha ido manifestando como un secreto a las personas, sobre todo a las tradiciones orientales que la han buscado por técnicas de meditación y el ritual de la sexualidad. Es un camino espiritual que no niega el deseo, sino que lo usa como medio para llegar a la iluminación, razón por la que el sexo tántrico ha ganado mayor popularidad a través de los años.





María Ferrer, profesora certificada de Tantra por Ipsalu Tantra International de California y actual traductora de doce capítulos de La joya en el loto, considerado el libro guía de esta práctica, habló con El Espectador sobre los talleres que dicta para encontrar la felicidad y el equilibrio sexual por medio del tantra. Amarse a uno mismo y tener la mente abierta son algunos de los consejos que da para vivir esta experiencia.
¿En qué consiste la práctica del tantra?
El tantra es una filosofía espiritual. Su etimología viene de dos palabras del sánscrito: tanoti, que significa ‘expansión’, y trayati, que es ‘liberación’. Es expandir tus sentidos hasta su límite, para trascender el estado físico y lograr el contacto energético y espiritual.
¿Cuál es el origen de esta energía espiritual?
El tantra nace de la tierra y desaparece por un tiempo, porque según cuenta la historia, mucha gente aprovechó esta energía para manipular a los demás. Por esto, dura un tiempo recluida en las montañas del Himalaya, norte de India, y empieza a ser un conocimiento que solo pasa de discípulo a discípulo. Ahora, en nuestro tiempo, vuelve a salir porque es un momento en el que hay mucha consciencia para restablecer nuestro poder natural.






¿Cuál es la diferencia entre el tantra y el sexo tántrico?
La mayoría de las personas asocian el tantra con el sexo, pero el sexo tántrico no agota toda esta espiritualidad, sino que está englobado dentro de ella. Un tántrico muy avanzado al final ya no necesitará del sexo tántrico para sentirse en un estado orgásmico permanente. El sexo tántrico es una parte importante del tantra, pero este último lo que te permite es que todo lo que sientes falso dentro de ti se desmorone y llegues a tu estado puro.
¿Entonces hay dos modos de llegar a ese estado orgásmico permanente?
Sí, pero el camino es distinto en cada uno. Osho dice: “los amantes logran conocer lo que los santos nunca verán”. El camino ascético, que es el de la renuncia a los deseos, te lleva directo a la iluminación, pero el tántrico es más difícil porque no excluye nada. Puedes fumar, puedes tomar y claro que puedes tener sexo. Con este último, una pareja vibrando en la misma frecuencia, conectada con la energía del universo, se puede llegar a conocer la iluminación.
¿Qué necesita una persona para tener sexo tántrico?
Necesitan llegar con las mentes abiertas y dispuestos a entregarse. Hay una metáfora muy bonita de un autor italiano que se llama Prem Dayal, que escribió El tantra y la salchicha. Él dice que en el sexo tántrico hay que pensar la cama como un lienzo en blanco y entrar como dos pinceles a través de los que se va a hacer una obra de arte. Pero para que esto ocurra, ninguno debe tener complejos ni tabúes, tienes que entrar a la relación sexual desde el estado más inocente que se pueda.






¿Hay posturas específicas?
Pueden ser las mismas que en el sexo normal, pero con la conciencia tántrica. Si luego empiezas a avanzar, puedes explorar nuevas formas que te lleven a buscar los niveles energéticos de tu ser, que es lo que nos muestra el Kamasutra.
¿Qué se trabaja en los talleres tántricos que dirige sólo a mujeres?
El mayor problema con nosotras es la autoestima, porque llevamos años pensando que no somos lo suficiente. En estos talleres buscamos restablecer la energía femenina de la tierra; reconocer cuáles son las creencias limitantes que no nos están permitiendo crecer como mujeres. Por ejemplo, hay algo que nos pasa a todas y es sentir que podemos tener sexo como los hombres: estar una noche con alguien y no sentir nada. El problema es que quedamos devastadas. Lo he visto una y otra vez, porque hay una dimensión en nuestra sexualidad distinta y por alguna razón creemos que es de segundo nivel.
¿Qué le recomendaría a una mujer para recuperar la confianza en su sexualidad?
Aprender a hacerse el amor a sí mismas. Reconocer las fuentes infinitas de placer y amor para que cuando lleguen a un encuentro sexual no estén esperando recibirlo, sino que vayan a compartir el que ya tienen. Pero esto solo se logra cuando te enloqueces por ti misma.
¿Y cuáles son los problemas por los que los hombres acuden a los talleres de tantra?
Porque están muy enredados con su vida sexual. Me llegan personas que me dicen “no sé qué hacer con estos impulsos que me esclavizan”. Tienen la energía sexual tan desequilibrada que se sienten como un animalito desbocado todo el tiempo, incluso trabajando. Es como un hambre que no se sacia y deben aprender a regularlo.
¿Cómo cambia la visión tántrica el encuentro entre un hombre y una mujer?
No se tiene la idea de la media naranja. En el sexo tántrico se encuentran dos naranjas que juntas forman el símbolo del infinito y esto los conecta con todo lo que existe. Ninguno va a entrar ahí por codependencia, necesidad o apego, sino por pura celebración de la fuerza misma.





Este pequeño mural está dedicado a los enamorados de sí mismos, de su cuerpo y de la vida...


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